viernes, 26 de septiembre de 2014

LOS DEMÁS TAMBIÉN CUENTAN

La aproximación a la comunidad del barrio Aloha de la localidad de Kennedy de la ciudad de Bogotá, deja en evidencia la consternación existente por el flagelo que se viene presentando acerca de la apropiación territorial por parte de establecimientos de alto impacto como bares y expendios de licor en esta zona residencial; ellos manifiestan en su representación de los miembros de la Junta de Acción Comunal, las problemáticas a las que se han venido enfrentando desde la proliferación de los mismos, como lo son la inseguridad, prostitución, drogadicción, niveles de ruido alto que dañan la tranquilidad y salud de los residentes, etc; estas vicisitudes sociales han propiciado que los propietarios de estas viviendas sean desplazados, puesto que han tenido que vender sus propiedades y dejar de convivir en este entorno para obtener una mejor calidad de vida y ofrecer la misma a sus familias.

Las redes sociales y medios de comunicación masivos, más explícitamente de la capital, han difundido la noticia, recurriendo a la Alcaldía local de Kennedy, la Policía Nacional del cuadrante respectivo, las instancias competentes que abordan estos temas como la veeduría, UPZ,  entre otros, indican que los residentes reclaman su derecho a la tranquilidad y seguridad, pero por otro lado, los dueños de estos establecimientos de alto impacto manifiestan que tienen derecho al trabajo y que no incurren en ningún delito o problemática que implique el cierre definitivo o el traslado de estos bares y discotecas; por otro lado, según la Comandante del Cuadrante Martha Selene  Lozada, encargada del departamento de seguridad de la Alcaldía Local de Kennedy, indica que  a la fecha se han cerrado 18 establecimientos por que no cumplen con los requerimientos de sanidad y 33 de los bares y discotecas están en proceso jurídico.

Se han realizado diversas redadas encontrando varias anomalías, como el cambio de razón social, nombres de establecimientos o de propietarios, puesto que las mínimas normas de salubridad no son cumplidas. Los residentes han acudido a los medios de comunicación, han realizado manifestaciones  pacíficas como reconocimiento del espacio público, cerrando la vía principal de las Américas con el fin de hacer conocer el problema que los aqueja, estas han sido televisadas, para realizar un paralelo de situaciones similares que ocurren en otras partes de la ciudad.


Es fundamental indicar que no ha sido difundida la problemática social de la forma en la que se debería, esto porque existen muchos intereses de por medio, a pesar de estar involucradas instancias legales y judiciales, la tramitación y efecto ha sido en procesos muy lentos y muchos de ellos han prescrito por tales dilataciones.

martes, 16 de septiembre de 2014

YA NO ES UNA FIESTA




En la actualidad existe un flagelo social,  la apropiación del suelo por parte de establecimientos nocturnos o expendios de licor, los cuales se ubican en zonas de bajo impacto, afectando la salud, tranquilidad y seguridad de las personas que allí habitan.
Este fenómeno se presenta en el barrio Aloha, ubicado en la Av. de las Américas entre las Av. Boyacá y Av 68, este barrio es un sector únicamente residencial y su territorio, según la UPZ Bavaria y la Veeduría,  está destinado para bajo impacto, es decir, actividades comerciales comprendidas como droguerías, minimercados, ferreterías, restaurantes, entre otros.

Esta centralidad nocturna no sólo se caracteriza por los indicadores socio- económicos,  posee otros aspectos particulares, el gran bullicio indescifrable, la mezcla de olores entre comida, cigarrillo y orina que se dispersan en este ambiente, las distintas temáticas de los establecimientos, “jaladores”, vendedores ambulantes, personas de logística; publicidad, meseros, administradores, tequileras, animadores y disc jockey.

Esta situación ha permitido evidenciar otras problemáticas que se presentan en torno a esta problemática, como los altos índices de inseguridad, venta de alucinógenos, contaminación auditiva, visual,  devaluación  de las residencias, contaminación del medio ambiente debido a humo del cigarrillo y alteración de la tranquilidad de los residentes, esto último propicia el desplazamiento de los dueños de las casas, quienes en el afán de conseguir una mejor calidad de vida han debido vender sus propiedades para encontrar lugares dignos en donde sus hijos puedan crecer.

La comunidad en representación por la Junta de Acción Comunal, apoyados por la Alcaldía local y otras instituciones legales pertinentes, hacen frente a esta situación; verifican la situación actual de cada uno de los bares, sus requerimientos y necesidades, pues también hacen parte de la comunidad y a su vez, poseen derecho al trabajo para solventar las necesidades económicas y el sustento de las familias.

Por otro lado, los dueños de dichos establecimientos indican no estar causando molestia a la comunidad, ni a las clínicas cercanas; al verse implicados en demandas y querellas cambian la razón social de sus negocios, a corporaciones privadas, evadiendo la ley.


Es preciso espacios de conciliación entre habitantes del barrio y dueños de bares y discotecas, guiados por las instituciones pertinentes, en donde se logre una concienciación que mitigue el flagelo y que poco a poco lo erradique para que estas inconformidades no se sigan presentando en otros barrios de otras localidades y que estos establecimientos de alto impacto, que también tienen derechos comerciales, sean ubicados en sectores apropiados, en donde la gente que desee acudir a espacios de diversión nocturna, lo hagan de manera apropiada sin afectar a ninguna comunidad.